En el último artículo hacíamos referencia al periplo de los navegantes de Internet, en esas procelosas e infoxificadas aguas. Pues bien la singladura ha concluido. Hemos arribado a Ítaca.
Muchos han sido los puertos en los que hemos atracado durante este tiempo. También han sido muchas la aventuras o las tierras nuevas, desconocidas antes para nosotros. Una de las más fascinantes ha sido Twitter; se trata de una manera de informarse rápida, ágil, muy gráfica y en continua actualización. La limitación de los ciento cuarenta caracteres es todo un reto a la hora de comunicarse: ser conciso y explícito a la vez; decirlo todo con pocas palabras; ir al concepto. Una vuelta a "lo bueno, si breve, dos veces bueno" que decía Baltasar Gracián en el siglo XVII.
Y si de colaboración hablamos es inevitable referirnos a las comunidades de prácticas (CoP). Paseamos por los senderos de Facebook y Google + , donde compartimos experiencias e intereses con otros viajeros. Lo mejor de ello es que todo el mundo colaboraba en el trabajo en equipo.
Llegamos a crear y compartir con ellos un refugio de información y conocimientos a través de una wiki y, por último, nos hicimos un alojamiento en Dropbox para seguir compartiendo vivencias desde cualquier lugar, cuando ya estemos cada uno en casa.
Estamos satisfechos del trabajo realizado. Ha habido algunos escollos a lo largo del viaje, tierras más difíciles de penetrar. Pero en muchas ocasiones el viento ha sido favorable, la navegación fácil. Por ello concluimos este periplo cargados de nuevos tesoros que mostrar y compartir y con el deseo de emprender nuevos viajes en este inmenso mar que es Internet.
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